
Soledad
ese es el nombre
sentirse solo
perderse
no hay nadie
miedos
frustraciones
atracones
no hay ganas
me miran
los miro
le pongo ganas
me las quitan
me caigo
no me levanto
regresa
vuelve
se siente
marea
vomitos
sueño
ana...
Rolando Revagliatti. FRASES HECHAS
“Soy tan humano como cualquiera”
“Porque nada de lo humano me es ajeno”
En fin
que tienen en mí cabida también
compatibles
todas las enfermedades y aberraciones
y potenciales estupideces intrínsecas
y constitucionales
de la humanidad
y aun las que categorizamos olímpicamente de inhumanas
los humanos.
Rolando Revagliatti
http://www.revagliatti.net/
Carlos López Dzur. EL SUICIDIO SENTIMENTAL
Lo medito. Examino si te lo llegué a preguntar o no lo hice. ¿Quedó pendiente una declaratoria de amor? Sé que te amaba, recuerdo haberlo hecho. Un día fuíste la que me dijo: «¡Cuídate! No mueras. No estés triste». Mas, por razones que no comprendo, tal vez relativas a mi locura y el nihilismo, te entregué a un drogadicto, a un hippie trasnochado de lo peor. Dejé que te lavara el cerebro.
Y por el gesto de arrancar una supuesta navaja de mis manos, me agasajé con el contacto de su piel. Volví a amarte por el contacto con tu piel. Tú debes ser una forma más comprehensiva de cielo, si me dejo llevar por tu nombre. Tú debes ser como una Venus si me dejo llevar por tu piel, o un beso tuyo. Me calientas, me aceleras. Me habría gustado apretar tus pechos y tus nalgas y besar tu boca en presencia de Jeremías Campas, mi rival. Jeremías es un campo abierto hacia el campo santo del profeta.
«¿Cèline, qué voy a ser contigo?» … sí, contestaste porque yo hice la pregunta. Recuerdo ya.
«Piojitos», me dijiste.
Enderecé el moco a tan linda metiche para que sonríera y dejara la lloradera... Creo que fue la única vez que ví a Jeremías asustado y celoso. Yo tenía 15 años.
«Te salvamos la vida, cabrón».
Ella también me dijo... te salvamos. O sea, se supuso que debo agradecerlo. Y como Jeremías estuvo celoso, ya que ella lloró por mí y me permitió que le hiciera piojitos, me agarró muina. Y me lo puso en estos términos: «No traiciones mi amistad. Ella es mi novia», te lo advierto.
Me chantajeó con ese cuento de salvar mi vida, pero ahí sentimentalmente yo fallecí. Ahora comprendo unas cosillas antes no hiladas. Se vale la pena meditar. El suicidio sentimental me ha secado la boca y los sesos.
«¿Y todo este alboroto, por qué?», me pregunté. Iba como un noctámbulo, sabiendo todo y nada. Anduve buscándote, nena. ¡Por celos!
Fue una coincidencia que él se haya lanzado al vacío, con las narices llenas de mota, un poco después. ¿Sería ésto por lo cual se me detuvo en la calle? El delincuente me asedia o sabe que lo asedio. Iba detrás de él. Tenía algo mío. «Te tenía en sus manos, amada mía», chantajeándote con su Olimpo. El es el jonás del inmenso yate cósmico. Es la ballena de la alberca gigante que construyó su Padre Omnipotente en su colonia de políticos ladrones y vulgares. Es el demonio / serpiente / que te habla detrás del Arbol de Conocimiento.
La gente no lo sabe. Ni mi familia ni la tuya, porque no son católicos practicantes. No van a misa ni el día en que se da por precepto una visita, en honor al crucificado y los calvarios de miles de santos. El es el enemigo de los santos. Tú eras lo más valioso que tuve, Cèline, y él te habló más sabiamente que yo. Te persuadió con lengua de serpiente. Te dio: «¡El es manso, loco de nacimiento! Es un quijote. Es un espíritu débil que no sabe disfrutar del mundo…»
Ninguno de mis defectos es que me gusten las nalgas de ángel ni el orégano chino. ¿Algo me gustó? ¿Droga? No… Pues sí, llámese droga: tus nalgas. Cèline. Te deseo. Eres suave. Me gustaste. Me díste las primeras erecciones. [Pero no lo supe hasta después de los 15 años tuyos y los 15 míos].
CARLOS LOPEZ DZUR / De «Berkeley y yo»
Carlos López Dzur. EL CIELO Y EL SUICIDA
Lo tuve, maldita sea, casi en mis manos. Habría asegurado: Esta vez no te me escapas. La celada fue perfecta. Quise dar un salto a lo inorgánico, después de leer que todas las realidades son mentales. ¡Un libro de Berkeley! Esta sería mi cura («Sorge»). Lo lanzaría al vacío desde la Torre Latinoamericana.
Y este acto de dignidad fue interrumpido por Jeremías Campas, quien llegó con Cèline, una de mis primas lejanas de la Tribu de Voisin. El me agarró por la correa, de súbito. Y no se enteró que, con el amago de saltar, el heboide cachombroso salió de mí y yo detrás de él para atraparlo.
«Cabrón, ¿te ibas a tirar?»
«No», le dije a Campas. «¿De qué hablas? ¿No víste al pájaro negro que acaba de volar?»
«¿Qué pájaro ni qué pájaro? ¡Pajáro, mis güevos!»
Sustento una teoría de la megáspora visitante, o sea, la existencia de seres aberrantes, así como en las historias de los extraterrestres; pero él cree en suicidios por amor, en renunciaciones, en censuras trascendentales... Siendo mi enemigo en amores, me salvó la vida en favor de pajarracos cósmicos.
Me jaló hacia él como si yo fue un costal de papas. Me zafé. Y me vio correr tras el pájaro negro, sólo que él no entendía mi corrida ni veía el avechucho de mi maldición. Yo sí lo advertí en muchos de sus detalles... y por eso identifiqué que se trata de una megáspora. Una criatura alada, absurda, cuyo origen es la mar.
Esto ocurrió hace diez años en circunstancias ligeramente diferentes a las del suicidio de Campas... Bueno, perdóneme. Este asunto de Jeremías puede que sea tema de otro asesinato. No viene al caso, ¿o sí?
En aquella ocasión, Cèline y él corrieron tras mí, dizque para evitar que yo cometiera el disparate de morir. Dijeron que comencé a alucinar. Se preocupaban como si yo fuera el único que loquea.
Todos alucinamos. ¡Todos, todos! ... aunque yo soy uno de los prudentes más cautelosos. Y no se dan cuenta. Están convencidos de que el mundo es una locura generalizada, la orgía colectiva de tarados más democrática e hipócrita. En ese sentido sí me siento peculiar. Yo soy un poco cuerdo. Y hay soledad. Soy uno de tantos que asisto al simposio. Discuto las locuras de otros y nadie examina la mía. Ni mi locura ni mi prudencia. Ni mi lucha ni mi derrota. Entonces, clarines. Me siento solo.
Cada cual tiene derecho a justificarse. Unos dicen que los fenómenos son fantasías, otros que son nóumenos del subjetivismo, otros metafísica, otros arte, otros ciencia y prudencia. Esto último es mi campo de acción. Soy prudente, más prudente que el mundo.
La Teología es la peor de las racionalizaciones sobre el Orden Natural de Newton. Propone la noción del escape trascendental. A Feuerbach le dio coraje la invención de Dios, la proyección inventada del alma, el ángel, el espíritu y el inconsciente. Que tan sólo vale verse como sótano de ideas innatas.
Para fundar mi lugar, hacerme fundación de mí mismo, parto de la prudencia. Defiendo mi espacio. Digo: ¡Que nadie me quitemi lugar!
¿Cómo cree que reaccioné cuando ví a la megáspora salir como un pedo del diablo pelón? Estuvo alojada en mis costillas, entusiasmándome con una síntesis de la epistemología crítica de Kant y la ontología mística de Spinoza, sin darme ni Tierra ni Cielo. Porque es una tortura lo que él propuso (el ser contingente y no necesario del Ser Necesario) y mi mente se rebeló contra el dualismo.
Me vio enfurecido. Neta, porque eso sí... soy monista. O requete-monista. El dualismo me desubica. Aún así, yo no tengo comprendida la ontología del ser.
En la metafísica, de plano no creo. No creo. Mejor muerto que sin lugar alguno.
Sin mis entrañas como alimento, ¿pues, tendría alguna fuerza el pájaro negro para salir del acoso de los visitantes de la Torre Latinoamericana y hallar una ventana? Lo alcancé. Dí un manotazo aturdidor. Lo derribé, lo recogí.
Lo apreté por el pescuezo: ¿Creíste llegar a ser parte real de mi mundanidad (en el sentido heideggeriano), chupasangre, y creíste darme tus alucinaciones zoopsíacas como único legado? ¡Ahora, muérete, gusano! Cuando el tecolote canta, el indio muere. Yo soy el indio que te odia.
«¡Muérete, tecolote!»
Lo madreaba con furia.
«¿Qué tienes, muchacho?»
Cèline salvó la vida del bicho cuando me abrió el puño.
«¿Qué tienes en la mano?» sí, recuerdo que lo preguntaba una y otra vez. Creyeron que una navaja para abrir mis venas y, finalmente, ay sí, tu pendejo seré.
Aseguró que el pájaro que yo decía estrangular no fue otra cosa que un amasijo de estopa, o pelusa de polvo, que ella misma vió revolcarse en el aire. Ella comenzó a colocar las palabras en un discurso lógico, visual, categorial... y la realidad mental, la coyuntura original para el asesinato, se diluyó y el pájaro negro se internó en mí, por segunda vez. Y tuve que aceptarlo: ¡tenía en la mano puras greñas, revoltijo de no sé qué mierda!
Cuando el tecolote canta, el indio muere; ésto no es cierto, pero sucede.
Cèline dijo: «Tú no eres un indio, Pirri».
«Maldita seas», grité. «¿Sabes lo que hicíste? ¡Quitaste mi prudencia! Me echaste al estómago de quien me quiso tragado».
Escuché el tecolote. Cantaba las cuchufletas y burlas con que antes me empozoñara.
¡Vivo, está vivo otra vez como huésped de mis huesos!
Utilizó los indicios formalizados del lenguaje de ustedes, el habla de la medianía, el rasero y la distancia. Habló como el perfecto Don Nadie. Ofreció, aparentemente por mi boca, lo encubierto como conocido. Aquello fue mi suicidio intelectual que salió a volar.
Cèline lloró porque le dije «maldita seas, metiche» que fue lo único que dije. No sé porque me quiere en el Cielo que ella es. No sabe del lugar que anhelo para mí. El aquí y ahora.
Llorona, pobrecita. Saqué la metáfora del perdón y el irresponsable transubjetivismo subjetivista que nos permite el buen comportamiento. Les seguí la onda. El indio de mi paz comenzó a morir. Viva el acervo de la Europa filosófica y la modernidad, la Edad de las Grandes Ideas y el hombre del futuro. Viva el Cielo de Cèline. ¡Vivan los cantos de sirena!
Me sujeté al condicionalismo conceptualista, como si creyera ser el único esquizofrénico, en arrepticio por los heboides, que son los pinches seres. Usted sabe. Lo menos que me divierte es tener al puto estropajo dentro de mí y que una mujer llore por mis arrebatos.
CARLOS LOPEZ DZUR / De «Berkeley y yo»
Carlos López Dzur. LAS GOTERAS
¡Qué importa otra amenaza hecha para rayar mis hígados! Diluvio, cúmplete al fin. No hagas a Dios pendejo ni a Noé... Ya mis hígados, mis riñones, son dos piedras, pintarrajeadas como los muros que cercan el cantón. ¡Qué se derrame la última copa, que caiga sobre ellos el amargo orujo!
¡Que se desplome el combo cielo y sus tejas de sótano pudrido! ¡Evadí la modorra de esta rutina de garata y desaliento! porque vestíamos chuecamente sobre la gacha calaca un camisón de asco y aún no me gustaba, no. Endurecer alma y huesos con amor, de ella y yo, tan separados, fue el ideal y no fue posible allí, en su casa y ni en la mía. Ni un mutuo villancico, con tibio olor a alconfor, nos dieron cuando más lo pedimos.
¡Ladren y griten como sepan, jódanse, a la chingada; pero sin nosotros! Yo me llevé su entrega, los relámpagos que reventaron en su talle cuando la abracé y tuve. Al fin, conocimos el amor y nos sudamos uno al otro, como si tuviésemos fuego y no la sucia humedad de estas cloacas. Ahora me sobrarán sus labios dulces y sus pálpitos tiernos. Unimos nuestros miedos y carencias para ser más valientes.
¡Que nos esparza la corriente muy lejos! ¡Que ni se molesten en hallarnos y decir: enterremos sus cadáveres!
Marisol cumplió 16 años apenas. En su casa, hay un velorio en su recuerdo. Nada habrá más noble y bello que ella; aún en la muerte, que es mi paraíso. El agua más salada de la mar me pareció tan dulc, al ser tragada. La más fría corriente, tan cálida, porque yo la abrazaba y ella era una ola deliciosa, y juntos como olas nos perdimos...
Esa tarde La Chuca fue por el pago de la renta, y dijo:
«Le acompaño en su pena».
Quizás habría tenido yo, por ventana, otros ojos de mujer, sólo que el paisaje de la espuma de la mar que formó a la Afrodita venusina, hizo una para mí. Con mi edad y con mis fantasías, y mi novia se llamaría Marisol. Elegimos la misma playa y olvidamos que, en su casa, la gotera que fue suya, fue peor que la mía. ¡Ah, Dios! ¿Por qué hicíste la lluvia más pobre para el pobre?
Sin darnos cuenta, nuestras casas se volvieron otro cañocal fuera de cauce. Pensé que ella se llenaría de odio y de mugre. ¡Perdón! No del todo. Me amó. Mientras la llenaba de besos, le propuse: ¡Vayamos a la playa! ¡Olvidemos el destino de cochambre, estas casas y estos barrios marcados por pandillas y verbos crueles! Un mutuo deseo de no volver se nos metió en el corazón y ella dijo: ¡Sí, sí, vámanos lejos!
Seguro que, por dinero, nos estuvieron esperando.
Ayer llovió muchísimo. Se predijo tormenta al acecho. Entre las endijas del techo, un ejército de gotas de agua se filtró a la húmeda quejumbre y con más pánico que la reciente balacera. La alfombra (sobre la cual mi padre dormía sus borracheras) se mojó hasta pudrirse a la vista de mi jefa.
Ella disparaba su metralleta de dragón sonoro. Se le hinchó el cuello de ira y una batea de babas, que yo repugno, estuvo bajo su quijada para recoger la pólvora de su garganta de pura dinamita impía. Mi madre es gorda como un chile campana y yo la quiero, cuando no la veo ni la oigo ni la siento...
¡He llegado a odiar todos mis sentidos! Cuando repica y repica, me ensordece...
Ahora dice que me llora, pero, al no ver que yo llegara, con mis mínimos dólares a la mano, dijo que soy mal hijo, desagradecido, un chucho putejo que se va tras su morrita, u otras vagas, sabe Dios con qué vicios, y a culiar como animales. Yo había dejado la escuela por aprender el mugre oficio de la mecánica y los engrases.
Como mi piel que conoce al jabón que forma espuma, conozco yo que su alma es menos cosecha de granos que de pajas. Hay que oírla para odiarla y yo me sé sus cuentos punto en boca: América es la tierra del progreso y no echamos pa'lante, mugre suerte. Ay, que tu padre no trabaja; ay, que este barrio lleno de envidias y ladrones; ay, mugre vida que vivimos... y si esa rucaila maldita que dio calcio a mis huesos y me puso su pezón en la boca para quitarme el pulgar de la sed de consuelo, ay esa vieja, valemadre, si se callara, me alimentaría más sanamente que todo refín que echa a mi plato. La mar y sol se habrían mudado conmigo hace mil siglos si yo hubiese acertado a escuchar menos a ella que al silencio. Mas no fue posible.
Suspendidos como gotas de lluvia que no acaba de caer, fueron mis días. ¡Qué pesadez, combez de muecas y el plafón, llantén de nuestras caras ya no soportaba otro mojón encabronado! En las habitaciones, la palabra mugre ha sido mi número, convocatoria sórdida de una loteria a la que no juego y, aún jugando, nunca se gana! Se agasajó con gritos de oquis cada uno de mis momentos, oir es una condena y para que cada gota caída, su rito de baba bombardeada, sonara para mi desconcierto, estas orejas han sido radares sensitivos, que yo devolvería al que fabrica musgos y setas venenosas.
Odio mi olfato. Yo sí me repugno, me retuerzo con cada latido de culantro, con cada olor de pedo lastimero. Mugre es la palabra favorita de mi madre. Déjate de babosadas es el único recurso con que mi jefe protesta. Mugre casa, dice ella, pinche cantina, añadía cuando lo miraba con náuseas. El llega borracho cuando se le pega la gana, al cantío del gusto, y vomita fuera por no molestarla. Mugres cacerolas, pinches frijoles, mugre vecindario, pinche familia que somos.
Así se pasan las horas y días, días y ollas, y yo en el medio, con el puñal atravesado, con una agonía de decepciones, queriéndolos y odiándolos, preocupado por añadir mi propio chivo para que ellos coman y se atrevan a decir, a mi cuenta, al menos, una vez al año siquiera: Gracias.
Olvídalo, falta gratitud bajo este techo. También mis ojos me condenaron a no ver una sonrisa, ni perdida.
Antes de que Marisol y yo nos largáramos, supe que a la siguiente mañana sería el día en que, como de costumbre, vendría la rentera. ¡Ojalá se pudiera pagar en mugre, o en pinches quejas! O en cagadas de punto en boca -porque nos levantamos y acostamos con profanidades, con galas por hacer la palabra pendejo la perfección del día. Y yo no tenía lana... O más bien, me había cansado de pagar por tan poco.
Pancho del Rancho es el filósofo de mi padre. Se buscó un estúpido pendejo por maestro y seríamos víctimas de cualquier babosada que nos endilgara el primer necio en la radio que nos vea la costuras y se dote del deseo de ser el rendentor de nuestras vidas... Así los días de rentas y cobros llegan y se van, y el pancho bien sintonizado y éramos cada vez más pobres, tres almas que vivimos aquí como en la charca de las maldiciones y el hedor de los lamentos. Sólo que la nueva radio nos halló en el aire como mensos y no cesaría de anunciar que somos unos piojos en el maravilloso mundo de avelar.
La Chuca, que se cree gabacha, según mi madre, había sido feliz porque pagamos, sea como sea, por esta pocilga, techo y habitaciones en el edén de la piojambre. ¡Pero ya no más! Que pague mi madre con sus maldiciones y el jefe con su peda y vómitos frente a la puerta. Esta vez no doy un centavo más por ser un inquilino de la cloaca. Llevaré a la mar y al sol todo lo que tenga. La corriente estará furiosa en nuestra calle. ¡Que llueva, que se limpie el mundo, que venga el naufragio cósmico, el Diluvio!
En nuestro patio, el barrio había comenzado a ser lápida, viacrucis, infierno... Frente a la mata de jitomate, aquella que está allí, llena de hormigas, todavía se recogen las balas. Dos años atrás, mi única hermana murió herida de un proyectil de metralleta; ahí mismo, donde se antoja que crezca el jitomate.
Aquí agredimos cada espacio de onda audible en que quepa una palabra o una buenaventuranza... y la neta: la mugre del alma (si es que existe) y la sangre de los cuerpecitos inocentes sustituyen una mirringa de magnitud a la que convenga el silencio o la ternura. O el amago de ambas cosas. Nadie dijo que me ama, a no ser Marisol. Nadie canta. Nada es dulce ni esperanzador. Nada me obliga a querer lo que ya conocí.
El tedio se atora a cada paso y me agüito, ¿cómo no? Mi novia siente igual que yo. Un deseo de ir hacia... otro mundo, al cielo inefable... más allá de las goteras y del altar al jitomate, donde las semillas son balas, o un torpedo que lastima.
A pesar de todo, en una absurda güeva, las imágenes son difíciles de fraguar. En este estado, uno oye a los ángeles; encaprichado por dar a ellos la cara de una chava conocida, a Marisol la veo desfigurada por un poco de mis lágrimas, sumo a las suyas y las ilusiones frustradas. Por esta razón, no la conozco del todo; sino que la silueta de su cuerpo es mágica y el peso de sus nalgas, las redondeces más tibias que mi vientre ha conocido. Invoco su boca, dulce y tímida, y la pulpa rizosa que mi mano ha escarbado, como si quisiera yo meter mis dedos en una alforja, o morral de dichas prohibidas y prometidas, que sólo a una escuincla se ha dado a guardar. Ella está más allá de los argüendes de una pinche bellacada; pero yo vivo con demasiada prisa... Y, aún así, vamos a la muerte sin caminos.
En el McDonald's, donde ella trabaja, su padre le hizo una escena cuando le dijeron que noviaba conmigo. El cabrón estaba borracho y le manoteó la cara y le dijo resbalosa, putilla, mala hija... delante de la gente y de eso hará unos días, como si fuera hoy... y sólo vino a mi casa a decir: ¡Yo quiero morir, yo quiero morir! Estaba embarazada y, yo en miseria, lo mismo que sus padres.
Yo me arrepentí de husmear, en su rajita de vírgen, y clavar mi boca a esa gruta, donde mana miel de las peñas del deseo. Y, aunque nadie nos ha visto tan sedientos de dulzura, yo sufrí con ese manotazo al rostro de los ángeles, si es que los hay. Mucho más arrepentido dije yo, antes que ella lo dijera: ¡Me gustaría estar muerto; pero no me gustaría dejarte!
Y si el amor no para mieces a los pedos y a las palabras cochinas de piojos en cloacas, temo que tampoco da caminos fáciles. No es cómplice de este apego al fango y al gotear del malvivir.
Al menos, a unas horas de su osote, ví al viejo llorar como si la hubiera matado, al ofenderla. Escuché, al ella regresar a casa y vernos, la lengua de mi madre, quien es todavía una culebra en mis paredes, una viuda negra, venenosa; total que le dijíste lo que no debíste, qué puta suerte, que te pegó tu padre... Querías un pedacito de alfombra, pero a mi lado...
¡Tan mala y mezquina que ni ese espacio permitió! Negó a ella la protección de una noche en la casa porque su padre podía volver a pegarle y lo temía.
«¡Pues no cuentes con mi renta, carajo!»
Esta copa de hiel hoy se desborda. Si es mucho o es poco lo que he dado al gasto, ya no coopero más para que haya techo y alfombra. Después de todo, el mundo que dejamos hiede a mugre... Si dejé la escuela por mi chamba por ellos lo hice. Ahorita que se quejen de mí, me vale...
Que el único horno con brasas sea amor, Marisol, mi morrita, y su única piel, esa tortilla... y mi único placer su boca y adivinar su silueta, sus nalgas con redondez encantadora... Yo no sé que pasará con nuestras vidas.
«¡Vámonos! No dormiremos sobre la alfombra de lodo, ni resbalaremos sobre la agresión y el miedo que ellos escupen. No quiero oír más centellas de voces oscuras, roncas, sucias y maldicientes... Aunque vayamos solos y desnudos, ¡seguro que serán las sales de las olas más dulces!»
A la casa de ella cortaron el teléfono y la luz. «Nos van a cortar el agua», dijo Marisol.
«Bueno, tu padre hiede a rayo. Es otro briago como el mío», dije. También en su casa había goteras: chispitas de menosprecio, cayendo y goteando, cayendo y goteando, cotidianamente, hasta colmar el corazón tan delicado que ella tenía.
La Chuca se enteró primero que mis padres que nos llevó una ola gigantesca hacia otro cielo.
«Murieron juntos», dijo y agregó:
«Les acompaño en la pena... y, por casualidad, ¿dejó el morrito, entre sus cosas, el abonito de la renta?»
Octubre 1987 / Carlos López Dzur
Rolando Revagliatti. INFANTIL
—Cuando era chiquita me soñaba una casa —dice la mujer—. Que era una casa. Que yo era una casa en cuyas tejas los pájaros y las palomas no sabían asentarse. Se desprendían, resbalaban, no sé; alguno no levantó vuelo y se estrelló. Y se murió en mi jardín, entre las flores, entre los carteles que explicaban la procedencia de esas flores vistosas, con tanto amarillo y negro, tan desesperadas. Se murió en mi jardín, uno. Y nadie lo enterraba. Era chiquita la casa que yo era: un chalecito. Había una virgen de Luján en el fondo, empotrada en una pared descolorida. No sé quién le llevaba menta. Los bichos canasto estaban siempre con ella. Las tejas, no me acuerdo. Pero los pájaros se caían, todos se caían.
—Uno se murió —dice el hombre.
—Resbalaban, no sabían asentarse —dice la mujer—. La chimenea nunca largaba humo. Estaba siempre limpita. Ni las palomas ni los pájaros iban a la chimenea. Intentaron varias veces no resbalar, aletear con precaución.
—Uno se murió —dice el hombre.
—¡Sí!... ¡Uno se cayó, se murió!... —dice la mujer—. Y nadie lo enterraba. No sé cuántas muñecas vivían en mi casa. Lo miraban al pájaro y seguían de largo. Por ahí se detenían un momento, y de lejos nomás miraban y seguían de largo. Con ojos estúpidos miraban y hacían lo que tenían que hacer, menos enterrarlo o quemarlo o tirarlo afuera. Todas tenían mi cara, las muñecas. Eran muchas, más de las que podían caber. Todas parecidas pero ninguna era igual a otra.
Dice el hombre:
—Mi amor.
—¿Qué?... —dice la mujer.
—Nada —dice el hombre—. Te beso.
La besa en los labios. La mira mientras la besa. No la abraza ni la toca más que con los labios. Deja de besarla. Detenidamente mira el pelo, el cuello de la mujer. Sin tocarla más que con los labios, vuelve a besarla en la boca. La mujer, sin separarse, llora. El hombre, con un brazo, la toma de la cintura. La mujer besa las mejillas del hombre. Con la otra mano, el hombre, toma la cara de la mujer. La mujer lo abraza. Llora.
—¡Yo era chiquita!... —dice la mujer—. ¡Yo era chiquita!...
Rolando Revagliatti nació el 14 de abril de 1945 en Buenos Aires, ciudad en la que reside, la Argentina.
LIBROS PUBLICADOS (entre 1988 y 2009): Obras completas en verso hasta acá, De mi mayor estigma (si mal no me equivoco):, Trompifai, Fundido encadenado, Picado contrapicado, Tomavistas, Propaga, Ardua, Pictórica, Desecho e izquierdo, Sopita, Leo y escribo, Del franelero popular, Ripio, Corona de calor (poesía); Las piezas de un teatro (dramaturgia); Historietas del amor, Muestra en prosa (cuentos y relatos); El Revagliastés (antología poética personal), Revagliatti – Antología Poética (con selección y prólogo de Eduardo Dalter). Casi todos cuentan con ediciones electrónicas disponibles gratuitamente en bibliotecas digitales.SITIO WEB: http://www.revagliatti.com.ar
http://www.revagliatti.net
PRODUCCIONES EN VIDEO: http://www.youtube.com/rolandorevagliatti
CONTACTO: revadans@yahoo.com.ar
4611-3865
Bogotá 2466
(1406) Buenos Aires
Rolando Revagliatti. PICADO CONTRAPICADO
PICADO CONTRAPICADO
“TAXI BLUES”
El Gordo y el Flaco
(y Ben Turpin)
El Gordo, creciente
el Flaco, menguante
El simple Oli, taxista
el complejo Stan, artista
El terreno, demasiado
terreno Gordo manual
El santo, demasiado
santo Flaco intelectual
El Gordo, zorro viejo
el Flaco, zorro de Dios
La cuesta abajo del Gordo y el Flaco
con desparramos cariñosos
y acendrados, clasistas
pavoneos de furia
Y Ben Turpin.
“TAXI BLUES”, filme dirigido por Pavel Lounguine.
“UNFORGIVEN”
Cuando tamaño significa
lo grande
y lo pequeño
Tamaño insistente, impune
de la saciedad
Tamaño de la tierra firme
Tamaño de los asesinos
tamaño de los clientes
tamaño de los alguaciles
El tamaño grita
fanfarronea
o chilla
Tamaño de las Armas de los cazadores de recompensas
Tamaño de los Miembros Viriles de los clientes del burdel
Tamaño del Orden Establecido
Pantano
aquella humana hilaridad
de la putita.
“UNFORGIVEN” (“LOS IMPERDONABLES”), filme dirigido por Clint Eastwood.
“SORMMARNATTENS LEENDE”
Cruzados pero aserrados
los calores cruzados
Un vino virtuoso escanciaremos
antes
de ser anegados
por la lubricidad
Es que dilata las fronteras el verano
sabido es que dilata las fronteras el verano
sentido es que dilata las fronteras el verano
Las dilata el verano colaboracionista
a las alertadas fronteras oportunistas
Las dilata alertadas, lábiles
Perdiéndonos
daremos alcance
A un
“me odia”
un
“me excita”.
“SORMMARNATTENS LEENDE” (“SONRISAS DE UNA NOCHE DE VERANO”), filme dirigido por Ingmar Bergman.
“VISKNINGAR OCH ROP”
A rojo el reloj
y las que duermen
A espejos el recuerdo
de las sutilezas dirimidas
en los rostros
Rostros de los cuerpos
que no condicen con la extemporaneidad
de la fuga
A rezo de Ana el amén
de la salud de una manzana
A desasosiego la deliberada
mirada sobre mí
No me requieras para amarte
hermana.
“VISKNINGAR OCH ROP” (“GRITOS Y SUSURROS”), filme dirigido por Ingmar Bergman.
“HOMICIDE”
Hay algo que quiero saber y no sé
tanto como hay algo que no sé
y que no quiero saber
Hay algo donde creo que no vale
la pena saber
Hay pena donde sé
tanto como hay pena donde creo
no saber
Provengo de un algo
al que me acerco
cuanto más sé.
“HOMICIDE” (“IDENTIFICACIÓN DE UN HOMICIDIO”), filme dirigido por David Mamet.
“NELL”
Queremos algo
todos queremos algo
de algún modo
de alguno
efectivamente
La respiración en lo nocturno de un azul
es danza
Cálmense, antiguos estallidos
cálmense, difuntos
y cálmense, ustedes, exploradores
Cálmense, espejos
detrás de los que no
somos intuídos
y ondas en el agua
cálmense
los que queremos algo
precisados.
“NELL” (“UNA MUJER LLAMADA NELL”), filme dirigido por Michael Apted.
Maravillosa
Maravillosa entre las
maravillosas mi vida
positiva en diapositivas
ahora sucede
con tantos jovencitos
estimulantes a mis pies
Soy aún de admirar
y desear en mi ocaso
maniático
Amo a mi público
lo amo
y a mi proyector.
“THE DAY OF THE LOCUST”
En el reparto
ángeles en los decorados del Paraíso
y querubines
Las estrellas se desmoronan
con los decorados de Waterloo
y los extras
Los esperpentos de Hollywood
derretidos por el fuego
esperpéntico de Hollywood:
Arte Dramático.
“THE DAY OF THE LOCUST” (“COMO PLAGA DE LANGOSTA”), filme dirigido por John Schlesinger.
“BORN ON THE FOURTH OF JULY”
Hasta donde las armas de juguete lo matan
nos presiente marchando con la mirada
evadida de los fuegos artificiales
Es que a tan pocas millas se nos han implantado
los cubanos, los rojos en toda su insidiosa rojez:
trece mil millas o sólo noventa
A veces, Dios y Kennedy, juntos, alineados
lo confunden
En octubre del 67
en el resplandor
la infantería
no resplandecía
Se quita en 1969
a un millón de millas
su última pierna
El mundo entero ni maldito le reconoce
los fuegos naturales.
“BORN ON THE FOURTH OF JULY” (“NACIDO EL CUATRO DE JULIO”), filme dirigido por Oliver Stone.
“YOUNGER & YOUNGER”
Se llevan felpudos
buscando acá nuestros clientes
alfombras voladoras
Se llevan lámparas de pie
buscando un pie
de página
A la entrada, en un marquito
la súplica confusa
aunque acorde
parafrasea:
“No nos dejen con nuestras implícitas
deudas así como nosotros no los dejamos
con vuestros explícitos deudores”
Busque
en estas grandes cajas esqueletos
de un mismo plan de acción jamás acometido
Deposite su música de órgano
y déjenosla
en nuestros inimputables oídos.
“YOUNGER & YOUNGER”, filme dirigido por Percy Adlon.
“LOST IN YONKERS”
No deseemos calar a una vieja
Tenemos
a una vieja calada
Inexpugnable
es un veredicto
ya rancio.
“LOST IN YONKERS” (“PERDIDOS EN YONKERS”), filme dirigido por Martha Coolidge.
“SHORT CUTS”
Son felices de vez
en cuando
estos dos desgraciados
Y así
otros
Festejan durante el terremoto más grande
la magnitud
bebiendo y besándose
Perecer es la aspiración
en jolgorio.
“SHORT CUTS” (“CIUDAD DE ÁNGELES”), filme dirigido por Robert Altman.
“LOLITA”
Hula-hula incluido
esta noche ella es tuya
Enseñale a jugar un gran secreto
Esta noche lleváte su almohada
a tu catre
su suéter
y sus intrigantes cerecitas
Llevátela por esta maléfica ultimísima noche
sospechoso de comedia
a Alaska.
“LOLITA”, filme dirigido por Stanley Kubrick.
“CITY LIGHTS”
En la ciudad
una flor
ve
En la ciudad
un desquiciado farrista
ebrio
crea un amigo
En la ciudad
una sola flor
ve
lo que la ciudad
no ve.
“CITY LIGHTS” (“LUCES DE LA CIUDAD”), filme dirigido por Charles Chaplin.
“THE HOTEL NEW HAMPSHIRE”
Albergados
consumamos
exagerados
Nosotros
unos cuantos
albergados
en nuestro hotel
para nosotros
consumamos
en un guión
de cine
exagerados
el crecimiento.
“THE HOTEL NEW HAMPSHIRE” (“SECRETOS DE HOTEL”), filme dirigido por Tony Richardson.
“SENSE AND SENSIBILITY”
¿Qué es morir por amor?
¿Cómo es percibirse desesperada, exactamente?
¿Cómo es no negar la estima que por él siento
exactamente?
¿Cómo sería creerse estimada por quien tampoco
niega la estima que siente por mí?
¿Cómo es
saberse pobres como nosotras, exactamente?
¿Cómo es ser pobres, y además mujeres
como nosotras?
¿Cómo es esperar
y esperar
la confirmación del amor por una
de ese a quien se ama
exactamente?
¿Qué es ser
de las que se quedan esperando
a que ellos ordenen sus desórdenes
exactamente?
¿O de las que quedan bebiendo
absortas y a solas su té
improvisadamente en la escalera?
¿Cómo sería ser alguien
que ya no protagoniza
más que su desolación
exactamente?
¿Cómo es
ser sensata, exactamente?
Ser amada, pero no lo bastante
¿qué es? O, ¿cómo preguntarlo?
¿Qué es ser, ser
a lo largo y sentido de todo un soneto de Shakespeare?
¿Quién muere
y muere
de amor
y fiebre
exactamente?
“SENSE AND SENSIBILITY” (“SENSATEZ Y SENTIMIENTOS”), filme dirigido por Ang Lee.
“LA TAREA”
Ante mí
doy fe
en poco más de una hora
y mucho más que una única toma
bebí, bailé
discutí, improvisé
hice el amor y un discurso, un estudio
a tantos cómplices
doy fe
ante ellos.
“LA TAREA”, filme dirigido por Jaime Humberto Hermosillo.
“TACONES LEJANOS”
Las que no lo matamos
supimos cantarle “Piensa en mí”
O, si no:
traducirlo
Las que lo matamos
pensamos mucho en Mamá
imposibilitada de traducirnos
y en cambio cantando y reclamando “Piensa en mí”
O, si no:
“Lágrimas en el rouge”.
“TACONES LEJANOS”, filme dirigido por Pedro Almodóvar.
“LABERINTO DE PASIONES”
Caricias
de un flujo alunado
consolidan
desde las otras mesas
Premeditamos un pasmo
internacional
Somos persuadidos
desde las otras mesas
Las pasiones nos ventilan
y cascabelean
Somos los otros
de las otras mesas.
“LABERINTO DE PASIONES”, filme dirigido por Pedro Almodóvar.
“LA COLMENA”
Jefe de Claque en la República de las Letras:
Toque “Los Versos”, por favor
cuando la contraseña descubrimos
que nos permita merendarnos
a una señorita
Toque “A Media Luz”
y no me pise los pies
cuando pegándoseme
bailamos este tango
¡Fuego sobre la cama!:
Tú-para-mí, yo-para-tí
e instantes de eclecticismo
en la Casa de Citas
Tocá, hija, “Un Toque de Supervivencia”
al pianito
justo cuando evoco la virginidad
que se me llevó tu padre
Y usted, toque “Noticiario Español Nº 18”
reflejando la Olla Popular en el crudo invierno
o en Semana Santa
“Dos maricones y uno que escribe”
tocan
en clave
inmundos policías.
“LA COLMENA”, filme dirigido por Mario Camus.
“QUERELLE”
Empezó a estar
reguero él
sobreviviente
contencioso
carisma
inficionando
Empezó a encallar
con sus mercaderías
aliadas en la perpetración
de sí como esteta acre
concibiendo rivales
dotando
de estupor
a un referente:
pequeño burgués
empinado
en un cisma poético.
“QUERELLE”, filme dirigido por Rainer Werner Fassbinder.
“LES FANTOMES DU CHAPELIER”
Ya no hueles mal
ya liviana
ya reincides, todavía mortificándome
ya no hueles
Ya se atrasa la sombra asustada del sastre
y ya me fastidia con sus infortunios
Ya me desbarata
muriéndose por razones ajenas a mí
tu última y mejor amiga
Ya me separaré de mi composición
pretextando el asedio de las hipótesis
Ya voy logrando desconcentrar
de mi cocinera la nauseosa simplicidad
¡Vianda de caracoles
para la descabezada mujer
de un sombrerero!
Y el sastre, Kachoudas, ya expira
y con él, mi sombra
más pobre.
“LES FANTOMES DU CHAPELIER” (“EL FANTASMA DE CHAPELIER” o “FANTASMAS DE UN HOMBRE RESPETABLE”), filme dirigido por Claude Chabrol.
“DROLE D’ ENDROIT POUR UNE RENCONTRE”
¿Que desde cuándo me importunan
las desdeñadas en sus tapados de visón
o astracán
o armiño?
No tanto mi organismo
pero sí demasiado mi espíritu
corruptible
ajado
no me aguanta más
Las acorralo
aunque lo que afirmo pretender
es espantarlas
a mis friolentas
en sus tapados de marta cibelina
o zorro azul
o chinchilla
Soy uno bastante caluroso
en esta medianoche destripando
un motor de Peugeot
en escena plagiada en su paso
por las rutas de Francia
¿a Harold Pinter?
Yo ahora rezo
o suscribo un aforismo:
“No más de seis meses de amor
o duelo”.
“DRÔLE D’ ENDROIT POUR UNE RENCONTRE” (“UNA NOCHE DE SORPRESAS”), filme dirigido por François Dupeyron.
“WATERLAND”
Reverberación de la llama
en suspenso
ante una dramática de vuelos rasantes
e incesto
Reverberación bajo las aguas
de arisca
certeza
Flama hurtada por Dios
al Pantano.
“WATERLAND” (“NOSOTROS MISMOS”), filme dirigido por Stephen Gyllenhaal.
“PHILADELPHIA”
A un metro
a los de esta runfla de cegatones
leguleyos nos iluminan
A un metro
ya ahora distingo a unos mil
encadenados y en el fondo del mar
No oía
hasta que oí
No veía
a un metro
colegas
hasta que vi.
“PHILADELPHIA”, filme dirigido por Jonathan Demme.
“THE SHELTERING SKY”
Por cierto, te ves bien
con las moscas
expuestas a tu mirada
Y me veo bien
por cierto
yaciendo sobre la porción de luz
sobreviviente
de tan indispensable
ceremonia
Nos vemos bien
y posibles
aunque áridos disputándonos
la intemperie.
“THE SHELTERING SKY” (“REFUGIO PARA EL AMOR”), filme dirigido por Bernardo Bertolucci.
“IL POSTINO”
Bicicleta
en la que lo vimos
venir
a descubrirnos
las piedras de Italia
y el sonido
aquí grabando
de un cielo estrellado
Metáfora que voló
nació.
“IL POSTINO” (“EL CARTERO”), filme dirigido por Michael Radford.
Rolando Revagliatti nació el 14 de abril de 1945 en Buenos Aires, ciudad en la que reside, la Argentina.
LIBROS PUBLICADOS (entre 1988 y 2009): Obras completas en verso hasta acá, De mi mayor estigma (si mal no me equivoco):, Trompifai, Fundido encadenado, Picado contrapicado, Tomavistas, Propaga, Ardua, Pictórica, Desecho e izquierdo, Sopita, Leo y escribo, Del franelero popular, Ripio, Corona de calor (poesía); Las piezas de un teatro (dramaturgia); Historietas del amor, Muestra en prosa (cuentos y relatos); El Revagliastés (antología poética personal), Revagliatti – Antología Poética (con selección y prólogo de Eduardo Dalter). Casi todos cuentan con ediciones electrónicas disponibles gratuitamente en bibliotecas digitales.SITIO WEB: http://www.revagliatti.com.ar
http://www.revagliatti.net
PRODUCCIONES EN VIDEO: http://www.youtube.com/rolandorevagliatti
CONTACTO: revadans@yahoo.com.ar
4611-3865
Bogotá 2466
(1406) Buenos Aires
Colaboraciones de Rolando Revagliatti
"For ever"
"El puente de las tetas"
"El cadáver exquisito"
"Seno familiar"
"Rimas infantiles"
"Maldito"
Rolando Revagliatti
Revista Literaria Remolinos # 40 (Edición de aniversario)
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Editorial:
Revista Literaria Remolinos:
4 años 40 números
Por: Paolo Astorga
Poesía:
Gerardo Almada
C. A. Campos
Eva Márquez
Miguel Canta
Alba Estrella Gutiérrez
María Cristina Pizarro
Mariana G. Nastri Carreira
Peniley Ramírez Fernández
Sergio Pinto Briones
Jenny Levine Goldner
María Gabriela Abeal
María Santay Argueta
Ahmad Ramsés Barragán Estrada
Raúl Jurado Párraga
Narrativa:
Rafael Véliz
Laura López Alfranca
Eduardo A. Pepper
José Carlos Nazario
Nilo Gastón Fernandez Montini
Jaime Luis Albores Téllez
Antonio J. Olivera
Magda Lago Russo
Cristián Berríos
Carlos Enrique Saldivar
Rolando Revagliatti
Entrevistas:
José Ángel Muriel González
Teresa Esparza Oteo
Crítica Literaria:
Encuentros y desencuentros entre Neoclásico y Romanticismo...
Por: José M. Pérez Sánchez
Acercamiento a “Lenguaje del sol”
Por: Ingrid Chicote
La tristeza en la literatura
Por: Jorge Castellón
Artículos:
La visión vargasllosiana
Por: César Pancorvo Rosazza
Reviviendo a los adjetivos poéticos
Por: Raúl Allain
El burro del diablo encuadre poético de Coquimbo
Por: Daniel Rojas Pachas
Las mujeres de Pedro Almodóvar
Por: María Candel
*Reseñas:
Revagliatti – Antología Poética
de Rolando Revagliatti
Huarango Esmeralda
de Teodosio M. Quispe Montañez
Vibraciones
de Marcelino Méndez González
Coraza
de Vanessa Martínez
Absolutamente nada
de Luis León



