Génesis

sábado 14 de marzo de 2009
Tendré el corazón del hielo
que nace de la arena del desierto,
pero se posará sobre la rama
seca y única por las blancas
lenguas que llueven del cielo...
Sólo entonces acabará el llanto
para preceder la venida del ruego:
cesará el cuerpo del impenitente
lleno de cicatrices y espantos,
de renegar por el alma tripartita
(se hará la nube oscura y finita
y su rumor será su fresca mano.).
Un fuego que en sí mismo se resuelve
será del miedo todo separado,
(podremos beber de las sagradas fuentes
o de los bazos que atamos adentro);
será la sangre dolor, pena, sierpe,
aire, comunidad, alegría, humo
libre de su erróneo recipiente,
y aunque jamás seamos lo que es puro
viviremos para defendernos de la arena,
para atacar las razas árida o canónigas.
¿O un exceso de vino o de cornudos?
La fidelidad es para los astutos
a la espera de mentir si se siente
una masa tibia y tersa entre nudos...
¡Una mujer vieja siempre será odiosa!
El tiempo pasa en vano -nosotros-
para vengarnos de su mala suerte:
Dios comete errores inhumanos.

Ahora, en el llano eterno crece,
sin demora, un nuevo abrazo...
Volvemos a empezar al costado
de la herida que fue, es,
y será, por todos los males, siempre.
¡Qué bueno que para entonces
la pasión tenga el lugar de la frente!


Luis Andrés Miranda Mendoza
Nacido el 5 de septiembre de 1989
Aficionado a la literatura, no ha concursado en ningún premio de poesía