Noble causa

jueves 16 de julio de 2009
Premeditadamente me escabullo en los torbellinos,
juego entre sus telas cíclicas que me conducen a la excitación;
preparo las historias para crear una vida,
pues soy un conspirador abyecto.

Me alimento de mi perversa imaginación,
navego entre voraces rimas vivenciales.
Pues el hada terráquea es imprescindible
en nuestra historia presente
junto al ogro despiadado
siendo muerto por el héroe;
como si el mundo sea una vanagloria
de triunfos bondadosos.

Pues sí, el mundo gira así, pero incluyendo las máscaras
porque al sacar estas inminentes cáscaras
o pequeñas hojas, según los seguidores de Yahvé reproducen
para tapar los conductos humanos,
se puede ver nítidamente
e inclusive en el reflejo más insignificante
la verdad humana, esa verdad que duele aceptar,
por eso me encubro ante su manipulación verdadera,
me engaño creándole una condición inexistente.

La escondo porque la puedo ver,
puedo romper las imponencias humanas
macabramente pensadas, tamizadas,
esas metáforas subliminales
carcomen mi consciente al ver el reflejo de esa frecuencia que habla
o ese panel incitando al acto sexual,
ése que está al frente tuyo
me dice toda su verdad ocultamente expresada
y más.

Al seguir percatándome
nace la mentira espiritual
pues la demencia ya no es pretexto,
mis metáforas serían demasiado obvias
para que conscientemente no las puedan entender.

Pues el cerebro humano es un porfiado sexual, criminal,
y mi fuerza imponentemente erótica y atormentada la tengo que expresar
para así dar repudio a los demás,
pero ese repudio al ser mal visto, cumpliría mi sueño,
apartar a todo ser magnánimo
de la exigente frivolidad.

Lima, 2006
Raúl Allain
www.raulallain.blogspot.com

1 comentarios:

Carlos Lavida dijo...

Que buen texto !!
Estamos pensando lo mismo.