Tan Solo Un Cuento

lunes 13 de julio de 2009
“Vaya que me he asustado en este cuarto. No tienes idea… El ver el borde de la puerta iluminado por la luz del pasillo y pensar que allá encontrare espíritus flotando con ropas blancas si la abro. Y mis sueños. Desperté después de soñar que un bebe trepaba por la pared hasta la ventana, y al frente, en el otro departamento, estaba la madre que lo había tirado. No sabes las porquerías que sueño desde que vine acá. El aire sofocante de la madrugada y el crujir de las paredes. Que a veces parecen golpecitos, como si ese feto estuviese trepando con los huesos salidos de los brazos, ensangrentados y sin ojos. Incluso veo muertos en el reflejo del televisor apagado, a mi lado, como siluetas oscuras. Y cuando volteo a verlas descubro que solo eres tú, acostada a mi lado. Los murmullos, como ecos de conversaciones del pasado, gente hablando de sus días. Gente que ahora está muerta. Voces que se confunden con el zumbido del fluido eléctrico y el ruido de las cañerías. Me está afectando vivir acá. Ya no siento el sabor de la comida y, nada me satisface. El aire cargado está destruyendo mi cerebro, no he dormido más de 4 horas estos días. Me duele todo el cuerpo, quisiera moverme, pero solo veo el gris del concreto, y los cables por todo sitio, como si fuesen una plaga infectando el edificio. Tengo el olfato destrozado, todo huele a enfermedad. Este lugar se ha convertido en un foco infeccioso. Las plantas se me han muerto y solo queda moho en las macetas. Los hongos se están esparciendo. Los tengo en mis brazos y en el pecho. Este lugar me está consumiendo la vida. Perdona que salte, pero es eso o morirme de a pocos. Como extraño el verde del pasto. Te quiero…”-

-En que piensas Santiago. ¿Qué escribes?
-Nada.
-Vamos, muéstramelo.
-Bueno.
-Que cosa más grotesca has escrito. Pero yo no estoy dormida. ¿Es en serio?
-Es un cuento Vera.
-¿Y cómo piensas continuarlo?-En realidad ese es el final.
-¿Me muestras lo demás?-Aún no está escrito.-Que tonto.
-¿Tonto? ¿Por qué?-No puedes comenzar escribiendo el final.
-¿Por qué no? ¿Quieres que te cuente como sigue?
-¿Y cómo harás eso?
-Iré retrocediendo.


Joan Torre Pinares
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