Sólo nos masturbamos dentro de una mujer.
Ascendemos por sus escalones ígneos
De formas flameantes
Para expulsar en la cúpula
Nuestros impulsos degradantes,
Perennizar chillidos,
Cuales ratas
en los acueductos del amor.
Nos embarramos con sus mareas infectas
Disfrutamos nuestra libertad
Cebándonos en la mujer, la carroña
Que cazamos en la no atmósfera, en la cumbre
Cerca de, y a su izquierda
En su tercer bastón, mandamiento
Sexo, reproducción.
Cubismo de la vida,
Voces magnéticas atraídas por el calcio
Que se degrada con los lácteos nacionales,
encuéntrame en la calle de la locura
Entiérrame en las estrellas,
Rásgame el sexo, mútame con síndromes
Hazme entender que sólo busco
El placer pasajero,
Porque quiero ser el bastión de nuevas formas
Porque quiero encontrarla en representaciones diversas,
Donde las figuras se mezclan para ser nada
Para ser recuerdo en la constelación de puntos
De carne.
Sólo así nos encontraremos
Con el sexo cerodimensional, para reproducirnos
Después del suicidio natural,
Y nuestros cerebros ya no serán porfiados sexuales,
Criminales, nuestros genitales serán uno solo,
Se exterminarán los hombres y las mujeres,
Existiremos como recuerdos múltiples
En las oraciones de cada ser humano
Que se masturbarán en nuestras tumbas
Y beberán de tu clítoris, cual cáliz celestial.
Raúl Allain
http://www.raulallain.blogspot.com/
La Pista
Publicado por
Copas
en
19:40
Todos los días volviendo de la universidad, al cruzar caminando una pista (siempre la misma), me pregunto si la vida tiene sentido. Luego intento detenerme a medio camino pero no puedo. ¿Acaso es porque soy un cobarde?
Empezó hace unos meses cuando en ese mismo lugar vi como un camión atropelló a una joven embarazada. El conductor del vehículo se dio a la fuga. No había nadie más que yo y tuve que correr en su auxilio. La escena era espantosa. Las llantas le habían pasado por encima. Ya estaba muerta y no era más que una masa sangrienta de carne. Su vientre había literalmente reventado y, el pequeño ser humano y los fluidos que junto a el se encontraban dentro, estaban esparcidos por la pista. Fue enfermizo quedarme viéndola abstraído hasta que llegara la ambulancia. Pero ¿Cómo mover los ojos si no quieren moverse?
Visito a un psicólogo. Lo hago los jueves por la noche. Analizamos mi actual condición de suicida.
-Hemos avanzado mucho en tu caso, Lorenzo.
-Gracias Doctor.
-Date las gracias a ti mismo. Cuéntame. ¿Continúan aquellas pesadillas?
-No... No lo creo. Últimamente no he tenido sueños. ¿Eso es malo?
-Todo lo contrario. Me parece que tú subconsciente busca tranquilidad.
-Pero aún al caminar por aquélla pista siento ganas de acabar con mi vida.
-No creo que seas un suicida Lorenzo. Sólo estás confundido.
Confundido toda la vida…talvez solo es eso. Las pesadillas o la pesadilla repetitiva es una bicicleta. Muy tonto… una bicicleta…
Los días que más me agradan son los que no tengo necesidad de salir de mi casa; los fines de semana. Y los aprovecho para leer.
Vivo en un departamento de un edificio viejo. Y pese a lo inseguro que puede parecer una estructura de los años 50’s pienso que aquí dentro estoy más seguro que afuera con tanta delincuencia y maldad. Los días que no son fines de semana voy a la universidad. Estudio para ser publicista.
Hoy es jueves, salgo del consultorio del psicólogo para mi casa. Desde el incidente del camión tengo la sensación de que las semanas terminan este día. Creo, porque aquello sucedió un jueves o fue un martes. No estoy seguro y tampoco quiero estarlo porque me gusta creer que sucedió un jueves. Algo curioso es que sólo estos días cuando cruzo esa pista al volver de la universidad, siento como si pudiera quedarme parado en medio de ella. Naturalmente no lo hago. El miedo a ser atropellado por los carros que vienen me obligara a mover las piernas. Miedo a una muerte agónica y lenta. Aún así no he intentado otro medio para suicidarme.
El fin de semana pasado leí un libro de autoayuda con un mensaje sobre valentía… Si alguien supiera lo terriblemente sólo que me he estado sintiendo... Amelia. Quisiera que ella lo sepa. ¿Pero quien es ella? Es una chica con la que comparto clases los viernes. Nunca hemos conversado. Quizás nunca lo hagamos. Pero es muy bonita.
Los días siguientes intento lo que siempre intento en la pista. No es una novedad e incluso la gente que transita junto a mí esa vía, conoce de mi plan para matarme. Pero no tienen idea de lo mucho que me desagrada el tener que cruzarla. Quizás debería evitarla y tomar una vía alterna para no tener que lidia con pensamientos suicidas que curiosamente solo me vienen a la cabeza cuando estoy cerca de ella. Vamos... ¿Cómo comenzó todo? Mi padre solía golpear a mi madre y luego nos abandono. Yo tenia 5 y a los 6 me violaron. Pero nada de eso es cierto. ¿Pero que mas podría explicar mi condición? A lo mejor nací y siempre fui un suicida y sólo lo descubrí después de ver a la joven embarazada y todo lo que esta contenía derramados en el piso. Aún recuerdo ese olor nauseabundo que me hizo vomitar. ¿O fueron las imágenes la causa de las nauseas?
El jueves en la noche volví a reunirme con el psicólogo.
-Te noto bastante bien Lorenzo.
-Gracias doctor.
-Y sobre todo te noto vivo
-Gracias doctor.
-¿Ya no tienes sentido del humor?
-No le entiendo.
-Olvídalo. Ponme al tanto. ¿Aún estas confundido?
-Si se refiere a querer matarme en esa pista, sí.
-A eso mismo me refería. ¿No puedes matarte, verdad?
-No.
-¿Por qué?
-Creo que soy cobarde. ¿Sabe lo que se siente intentar detenerse a medio cruzar?
-No, dime como.
-Impotencia, desesperación, miedo, dolor...
-Eso es completamente normal. Nadie quiere morir.
-Yo a veces.
-¿Por qué?
-No lo sé
-¿Cuándo?
-Cuando estoy parado justo antes de empezar a cruzar esa pista.
-¿Y en otra ocasión?
-Cuando despertaba después de tener aquella pesadilla. ¿La recuerda?
-Entiendo. Mira Lorenzo, ya estas mejor. Me parece que ya no me necesitas. Has superado tus problemas.
-¿Eso cree? No estoy seguro.
-El próximo jueves tendremos una última sesión. Por si las dudas.
Conversé con Amelia por sí las dudas. Por si no volvía a verla o por si la valentía que había acumulado de pronto se iba. La aborde cuando salíamos de clases. No pensaba que fuera tan fácil. Conversamos un largo rato mientras caminábamos sobre las clases, la universidad, el profesor, los compañeros, la música, el cielo y el amor. Prematuro o absurdo, pero creo siento algo por ella. Mas tarde ese viernes tomé otra ruta al volver. No tuve pensamientos suicidas ni nada parecido. Quizás el psicólogo estaba en lo cierto. Sentí ya no tener problemas.
Ese fin de semana pensé en mucho Amelia. Hice planes. Decidí invitarla a salir el próximo viernes. Luego el lunes vi en la televisión la cobertura de un accidente de transito que hizo el noticiero de la mañana. Fue un día malo y esa noche volvieron las pesadillas que tanto hace un par de meses, me habían atormentado. No pude dormir lo suficiente. Y seguí soñándolas los días siguientes: Estar en medio de la pista… escuchar una bicicleta venir e impactarme mandándome directo al suelo, luego pasar sobre mí. ¿Será porque de pequeño nunca aprendí a montar una bicicleta? Siempre quise aprender y siempre termine cayéndome. Esos días despertaba y venia la sensación de querer morirme. No iba a soportar estos sueños.
Llegó el jueves. La primera vez en el que el sol simplemente nunca salio. Talvez las nubes presagiaban algo. Yo volvía de estudiar y pese a que la había evitado los días pasados, ahora me encuentro frente a la pista. Frente a la única pista a la cual le he tenido miedo en toda mi vida. ¿Cómo no la he evitado? De nada sirve reprochármelo. Empiezo a marearme cuando el semáforo marca rojo para los carros y me indica cruzar. Comienzo a caminar. Pasó a paso… lentamente. ¿Qué esta pasando? Estoy sudando y no puedo caminar. Estoy justo en medio de la pista. Mis piernas están rígidas. Viene un auto. Toca el claxon y frena rápidamente. Pero me rindo… se que no voy a moverme. Siento pánico. Ya no tengo ganas de morirme. ¿Qué sucede? ¿No soy un suicida? La joven embarazada lo era.
Joan Torre Pinares
http://copascosasymascosas.blogspot.com/
http://leyendadehida.blogspot.com/
Empezó hace unos meses cuando en ese mismo lugar vi como un camión atropelló a una joven embarazada. El conductor del vehículo se dio a la fuga. No había nadie más que yo y tuve que correr en su auxilio. La escena era espantosa. Las llantas le habían pasado por encima. Ya estaba muerta y no era más que una masa sangrienta de carne. Su vientre había literalmente reventado y, el pequeño ser humano y los fluidos que junto a el se encontraban dentro, estaban esparcidos por la pista. Fue enfermizo quedarme viéndola abstraído hasta que llegara la ambulancia. Pero ¿Cómo mover los ojos si no quieren moverse?
Visito a un psicólogo. Lo hago los jueves por la noche. Analizamos mi actual condición de suicida.
-Hemos avanzado mucho en tu caso, Lorenzo.
-Gracias Doctor.
-Date las gracias a ti mismo. Cuéntame. ¿Continúan aquellas pesadillas?
-No... No lo creo. Últimamente no he tenido sueños. ¿Eso es malo?
-Todo lo contrario. Me parece que tú subconsciente busca tranquilidad.
-Pero aún al caminar por aquélla pista siento ganas de acabar con mi vida.
-No creo que seas un suicida Lorenzo. Sólo estás confundido.
Confundido toda la vida…talvez solo es eso. Las pesadillas o la pesadilla repetitiva es una bicicleta. Muy tonto… una bicicleta…
Los días que más me agradan son los que no tengo necesidad de salir de mi casa; los fines de semana. Y los aprovecho para leer.
Vivo en un departamento de un edificio viejo. Y pese a lo inseguro que puede parecer una estructura de los años 50’s pienso que aquí dentro estoy más seguro que afuera con tanta delincuencia y maldad. Los días que no son fines de semana voy a la universidad. Estudio para ser publicista.
Hoy es jueves, salgo del consultorio del psicólogo para mi casa. Desde el incidente del camión tengo la sensación de que las semanas terminan este día. Creo, porque aquello sucedió un jueves o fue un martes. No estoy seguro y tampoco quiero estarlo porque me gusta creer que sucedió un jueves. Algo curioso es que sólo estos días cuando cruzo esa pista al volver de la universidad, siento como si pudiera quedarme parado en medio de ella. Naturalmente no lo hago. El miedo a ser atropellado por los carros que vienen me obligara a mover las piernas. Miedo a una muerte agónica y lenta. Aún así no he intentado otro medio para suicidarme.
El fin de semana pasado leí un libro de autoayuda con un mensaje sobre valentía… Si alguien supiera lo terriblemente sólo que me he estado sintiendo... Amelia. Quisiera que ella lo sepa. ¿Pero quien es ella? Es una chica con la que comparto clases los viernes. Nunca hemos conversado. Quizás nunca lo hagamos. Pero es muy bonita.
Los días siguientes intento lo que siempre intento en la pista. No es una novedad e incluso la gente que transita junto a mí esa vía, conoce de mi plan para matarme. Pero no tienen idea de lo mucho que me desagrada el tener que cruzarla. Quizás debería evitarla y tomar una vía alterna para no tener que lidia con pensamientos suicidas que curiosamente solo me vienen a la cabeza cuando estoy cerca de ella. Vamos... ¿Cómo comenzó todo? Mi padre solía golpear a mi madre y luego nos abandono. Yo tenia 5 y a los 6 me violaron. Pero nada de eso es cierto. ¿Pero que mas podría explicar mi condición? A lo mejor nací y siempre fui un suicida y sólo lo descubrí después de ver a la joven embarazada y todo lo que esta contenía derramados en el piso. Aún recuerdo ese olor nauseabundo que me hizo vomitar. ¿O fueron las imágenes la causa de las nauseas?
El jueves en la noche volví a reunirme con el psicólogo.
-Te noto bastante bien Lorenzo.
-Gracias doctor.
-Y sobre todo te noto vivo
-Gracias doctor.
-¿Ya no tienes sentido del humor?
-No le entiendo.
-Olvídalo. Ponme al tanto. ¿Aún estas confundido?
-Si se refiere a querer matarme en esa pista, sí.
-A eso mismo me refería. ¿No puedes matarte, verdad?
-No.
-¿Por qué?
-Creo que soy cobarde. ¿Sabe lo que se siente intentar detenerse a medio cruzar?
-No, dime como.
-Impotencia, desesperación, miedo, dolor...
-Eso es completamente normal. Nadie quiere morir.
-Yo a veces.
-¿Por qué?
-No lo sé
-¿Cuándo?
-Cuando estoy parado justo antes de empezar a cruzar esa pista.
-¿Y en otra ocasión?
-Cuando despertaba después de tener aquella pesadilla. ¿La recuerda?
-Entiendo. Mira Lorenzo, ya estas mejor. Me parece que ya no me necesitas. Has superado tus problemas.
-¿Eso cree? No estoy seguro.
-El próximo jueves tendremos una última sesión. Por si las dudas.
Conversé con Amelia por sí las dudas. Por si no volvía a verla o por si la valentía que había acumulado de pronto se iba. La aborde cuando salíamos de clases. No pensaba que fuera tan fácil. Conversamos un largo rato mientras caminábamos sobre las clases, la universidad, el profesor, los compañeros, la música, el cielo y el amor. Prematuro o absurdo, pero creo siento algo por ella. Mas tarde ese viernes tomé otra ruta al volver. No tuve pensamientos suicidas ni nada parecido. Quizás el psicólogo estaba en lo cierto. Sentí ya no tener problemas.
Ese fin de semana pensé en mucho Amelia. Hice planes. Decidí invitarla a salir el próximo viernes. Luego el lunes vi en la televisión la cobertura de un accidente de transito que hizo el noticiero de la mañana. Fue un día malo y esa noche volvieron las pesadillas que tanto hace un par de meses, me habían atormentado. No pude dormir lo suficiente. Y seguí soñándolas los días siguientes: Estar en medio de la pista… escuchar una bicicleta venir e impactarme mandándome directo al suelo, luego pasar sobre mí. ¿Será porque de pequeño nunca aprendí a montar una bicicleta? Siempre quise aprender y siempre termine cayéndome. Esos días despertaba y venia la sensación de querer morirme. No iba a soportar estos sueños.
Llegó el jueves. La primera vez en el que el sol simplemente nunca salio. Talvez las nubes presagiaban algo. Yo volvía de estudiar y pese a que la había evitado los días pasados, ahora me encuentro frente a la pista. Frente a la única pista a la cual le he tenido miedo en toda mi vida. ¿Cómo no la he evitado? De nada sirve reprochármelo. Empiezo a marearme cuando el semáforo marca rojo para los carros y me indica cruzar. Comienzo a caminar. Pasó a paso… lentamente. ¿Qué esta pasando? Estoy sudando y no puedo caminar. Estoy justo en medio de la pista. Mis piernas están rígidas. Viene un auto. Toca el claxon y frena rápidamente. Pero me rindo… se que no voy a moverme. Siento pánico. Ya no tengo ganas de morirme. ¿Qué sucede? ¿No soy un suicida? La joven embarazada lo era.
Joan Torre Pinares
http://copascosasymascosas.blogspot.com/
http://leyendadehida.blogspot.com/
Aspecto penuria
Es dentro, muy dentro,
enfrentando la amorfa soledad,
que toma divino aspecto.
No se pueden decir cosas,
de los hechos profanados
Es en mi dolor
que estes dormida.
Y si quieres hoy te entrego mi vida.
Es mi dolor...
que se pierde al exterior.
Y tú eres un sueño desesperado
a causa del alcohol.
¿Te vas a olvidar?
Yo puedo ayudarte.
Joan Torre Pinares
http://copascosasymascosas.blogspot.com/
http://leyendadehida.blogspot.com/
enfrentando la amorfa soledad,
que toma divino aspecto.
No se pueden decir cosas,
de los hechos profanados
Es en mi dolor
que estes dormida.
Y si quieres hoy te entrego mi vida.
Es mi dolor...
que se pierde al exterior.
Y tú eres un sueño desesperado
a causa del alcohol.
¿Te vas a olvidar?
Yo puedo ayudarte.
Joan Torre Pinares
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El Último Respiro (Cuento - Parodia)
MODIFICADO POR CONCURSO;
MOTIVO: http://copascosasymascosas.blogspot.com/2009/09/agradecimiento.html
Joan Torre Pinares
http://copascosasymascosas.blogspot.com/
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MOTIVO: http://copascosasymascosas.blogspot.com/2009/09/agradecimiento.html
Joan Torre Pinares
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Palabra de Reptilectric
Rectángulos, imágenes de éstas
en las calles repetidas,
por donde, con la cara reventada
me lucí ante humanoides
amorfos, figuras incorrectas.
Todo es cerodimensional,
las redes rompen con la forma,
con frases coherentes
articuladas desde la sinrazón.
Cuántos mundos hay, son
en estos versos incoherentes,
en este arte externo de la sapiencia;
me niego a corregir lo natural,
contradigo a las pestañas quemadas
y las depilo de este llano,
expulso al mercado interior,
a las ventas de poemas
correctos y sino-poéticos.
Lúar Amat
http://www.luaramat.blogspot.com/
en las calles repetidas,
por donde, con la cara reventada
me lucí ante humanoides
amorfos, figuras incorrectas.
Todo es cerodimensional,
las redes rompen con la forma,
con frases coherentes
articuladas desde la sinrazón.
Cuántos mundos hay, son
en estos versos incoherentes,
en este arte externo de la sapiencia;
me niego a corregir lo natural,
contradigo a las pestañas quemadas
y las depilo de este llano,
expulso al mercado interior,
a las ventas de poemas
correctos y sino-poéticos.
Lúar Amat
http://www.luaramat.blogspot.com/
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