miércoles, 22 de febrero de 2012

“Una gelatinosa escena política”

Por Jorge Poma Rivero (*) / Raúl Allain (**)

Los días, las horas y los segundos del 2012 (“Año de la Integración Nacional y reconocimiento de Nuestra Diversidad”) en la escena política criolla del Perú; se han movilizado actores de distinta tendencia, desde los izquierdistas de papel hasta los intelectuales de posición democratizadora. Sin dejar de lado a un posible sinsentido nacionalista. El juego político se ha tornado gelatinoso, es difícil predecir a los nuevos actores políticos, aquellos que necesitan salvar su imagen moral o esos que suficientemente necesitan una representación sin representación. Pero cuáles son las razones de esa engorrosa y problemática situación; se parte de dos configuraciones reales:

\  La jerarquización de la sociedad, es decir la admirable composición de no retroceder.
\  La movilidad (gelatinosa) de los actores en la escena política se torna pragmática.   

Día tras día la vida política se torna más pública y deja de ser privada. Sólo basta la jerarquización. Esta tesis tiene una matiz internacional. Seguramente el pensamiento Gonzalo o “el pensamiento Alan García”, quieren representar sin representar la voz del  representado. Pensamiento Gonzalo: representación política. Alan García: indultar a Fujimori. Ollanta Humala: inversión en el Perú. De esta manera se busca una posición política: se ha dejado de lado públicamente a la izquierda que integró Gana Perú. Los intelectuales como Sinesio López organizan una defensa en contra de lo que se ha denominado “la toma del Estado”. Y aún más la toma con respecto a la “Hoja de Ruta”. 

La escena política peruana se está movilizando dentro del eje de la jerarquización. Nadie quiere perder el puesto. Los fujimoristas  penetran con su filosofía: la pragmática (en el sentido de mantener la política económica). Los nacionalistas presentan su “luz” en la oscuridad del conflicto de Conga. Tienen la militarización como el instrumento del Estado para empezar a combinar: el pragmatismo y el militarismo. Un ejemplo que no escapa al pragmatismo es la eficiencia del premier Oscar Valdez Dancuart. Todo ello lleva a un problema más allá de las instituciones, no es un problema del techo, es un problema del hombre. Seguramente las “filosofías” e “ideologías” se han rendido ante la inclusión que no es más que un retroceso real en la vida real. Ya que papá le dice al hijo: “Estudia, trabaja y compra tu casa”.

Así de esta manera se van desarrollando los actores políticos. ¿Quién desea retroceder? ¿Quién desea avanzar? ¿Qué lógica es oportuna, costosa y orgullosa? En este escenario que no motiva a imaginar sino a argumentar sin ideas.

Toda reflexión con las masas se torna hipócrita: los caudillos verdes, los cazadores de “terroristas”, hasta los intelectuales indignados. Estos se están moviendo en las esferas de una sociedad de supuestos cotidianos. La inclusión social se ha tornado un ego posmoderno que, históricamente, ha representado oportunidades individuales.

La movilidad del pragmatismo como una filosofía de lo cotidiano ha impuesto una enorme barrera. El gran “colchón”, clase media, está interesado por modificar sus condiciones económicas-culturales. Y para ello necesitan de una colectividad que se encuentre lo suficientemente en problemas. En términos concretos: agua sin agua, soberanía alimentaria, límites a la propiedad de la tierra, terrorismo injustificado, hambre y amor. Un político que se envuelve en la invisibilidad de la visibilidad es equivalente a una política pública de ejercicio jerárquico. El proyecto Artemio y la foto de Ollanta son gestos simbólicos, así como símiles anteriores y posibles surgentes.

Quiénes se preguntan qué está pasando con la civilización. Qué está pasando con el tiempo de hoy. Qué dimensiones tiene la política en la sociedad. Qué camarada se está cerrando en su escritorio. O quién fuga de nuestra casa. Los actores son humanos y no instituciones. Las acciones políticas se prefiguran en empresa.        
           

(*) Estudiante de Sociología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Pertenece al círculo cultural “Dialéctica en el agua”.

(**) Estudiante de Sociología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), escritor, editor y Vicepresidente del Instituto Peruano de la Juventud (IPJ).

sábado, 18 de febrero de 2012

“La resiliencia a partir de ‘La cientificidad del consciente’”

por Raúl Allain

Tomando como discrepante punto de partida el discurso vertido (más específicamente, características relacionales) en mi obra ensayística La cientificidad del consciente (Editorial Emooby, 2011), encuentro que se sucede como imperioso hilvanar ciertas conjeturas con respecto a la resiliencia, las cuales poseerían un carácter de tino diferenciado al explicar menudamente los fenómenos concernientes y, también, nos permitirían entender una determinada coherencia científica en relación a la Psicología Social. Este surgente conjunto de concepciones conformantes de una flamante postulación, contribuirían a hallar una mejor racionalidad en las definiciones de resiliencia, capacidad, propia de la psicología positiva, para sobreponerse a períodos de depresión, la cual se puede fundamentar en una serie de fenómenos estresantes. Rebecca Elliot, psicóloga de la Universidad de Manchester, manifiesta lo siguiente: “En un extremo hay personas que son muy vulnerables. Enfrentadas a situaciones bajas de estrés, o ninguno en absoluto, van a desarrollar un problema de salud mental”. De lo acotado por Elliot, asertivas afirmaciones de testimonio científico, se genera una incógnita de extremos y entender por qué algunos generan condiciones estresantes y otros no, sería menester de una cientificidad del consciente, teoría (de la cual podemos hallar nociones en mi mencionada obra, recientemente publicada) en ciernes que comprenderá gran porcentaje de mis futuros estudios.

Para entender desde las perspectivas que planteo a la resiliencia, debemos tener en cuenta varios conceptos que plasmaré y conjuntaré a continuación. Principalmente debemos mencionar que el término estrés significa provocar tensión. Entonces, debemos explicar que los estudios sobre el estrés estuvieron en un primer momento vinculados a la medicina y a las reacciones endocrinas ante situaciones complicadas o peligrosas para la persona o su integridad física. Será con C. Bernard cuando se empiecen a realizar estudios sobre las consecuencias que los cambios ambientales tienen en relación a las personas. Las investigaciones sobre el estrés han empezado a tener importancia en las últimas décadas dentro de las ciencias sociales, la psicología de la conducta y la sociología dentro del mundo del trabajo. Con la incorporación de estas ciencias en el estudio del estrés se han abierto nuevas perspectivas, así se conoce mejor el comportamiento de las personas y la forma de incidir en ellas para modificar sus conductas, y se estudian las causas y los efectos que el estrés tiene en la vida social y personal del individuo. Por ejemplo, el dominio -en teoría- de una experiencia vital o conjunto de estas, es ejercido por la práctica del antenaje (control mental, dominio de las ondas cerebrales y proyección de voces al sector temporal del cerebro y en algunos casos, todo el cuerpo), bajo cualquier entidad, ya sea expresada en sectas u organizaciones, por medio de esta praxis se invade, en hipótesis, el campo electromagnético de específicas realidades-circunstancias, es decir, corrompen las estructuras sociales. Es por esto que alegaríamos que los pitidos-chirridos en cuestión, acúfenos o tinnitus para la medicina, son descargas eléctricas que se alinean al sector temporal del cerebro, originando un trastorno y fungiendo como sensibilizador ante un conjunto aún por determinar de trastornos psiquiátricos. Dicho de forma más directa, el estrés se producirá debido a modificaciones de las situaciones ambientales, de tal forma que las personas se encuentran desorientadas ante estos cambios sin llegar a entenderlos.

Por lo tanto, en sincronía a los estudios de la doctora Elliot que buscan hallar los datos que nos conferirían lo que produce resiliencia, podríamos afirmar que algunos individuos se encuentran aislados de las modificaciones específicas del medio ambiente en relación directa al cuerpo humano, tomando como ejemplo las descargas eléctricas (acúfenos o tinnitus) que afectan cuales certeras manifestaciones telecomunicacionales al cerebro humano, situación modelo por ser de la que hemos discursado más, tanto cuantitativa como cualitativamente. Por consecuencia, la capacidad denominada resiliencia no sería más que una condición apartada del caos, dominio de la realidad de una persona, su integridad y experiencia vital.